Iglesia de Salvaleón. Patrimonio cultural.

La Parroquia de Santa Marta en Salvaleón, reformada dentro de su devenir histórico, guarda desde su fábrica original una clara presencia de pruebas evidentes de encontrarnos ante un templo cuyos orígenes son complejos y parecen remotos. En cualquier caso no podemos olvidar el contexto socio-cultural en el cual se desarrolla una de las localidades cuyos propios orígenes son para ciertos historiadores prehistóricos y enlazan con algún núcleo romano como antecedente de la actual población.

Lo que sí es cierto es que ya hubo culto cristiano en época visigoda. Así parece quedar dictado en el templo del siglo VII que estuvo ubicado en el espacio de la actual iglesia. Fue durante época musulmana y al abrigo del mundo mozárabe, como irán naciendo “leyendas” sobre un patrimonio que nos tiene acostumbrados a dialogar entre aspectos que suelen encerrar para el visitante algo más que el propio sentido eclesiástico como es de comprender ante cualquier concepto histórico-artístico. Salvaleón parece ser que “fue refugio” del propio Ibn Marwan fundador de Badajoz.

Será en el año 1462 cuando la familia Figueroa logró el señorío sobre la villa y pasó a formar parte del Ducado de Feria, no si bien antes librar batallas en las inmediaciones de la fortaleza de Montsalud en el siglo IX y ser reconquistada y repoblada por las unidades leonesas en torno a los años finales del siglo XIII (1280-?). En el mismo casco urbano nos encontramos con la atractiva iglesia parroquial de Santa Marta, construida en el siglo XVI bajo esta misma advocación que aún conserva y en cuyo interior se ampara la majestuosa talla del Cristo de la Misericordia y la ermita de Aguasantas (siglos XVI-XVII), que sirvió como cementerio para la gente humilde, pues la parroquia era exclusiva de las clases acomodadas. Es la patrona de la localidad y el día grande se están llevando a la ermita continuamente flores que luego por la noche son subastadas.

El templo parroquial de gran amplitud, aparece con una nave única de dos tramos donde destaca en la cabeza mayor un testero poligonal con bóvedas que lo cubren con trazas llenas de filigranas. En uno de sus costados del evangelio, se adosan diversas capillas donde destaca la central por su sistema constructivo de nervaduras. Presenta un cuerpo delantero que sigue conservando una portada granítica del siglo XVI en mampostería calada y, apuntándose sobre ella, que pudiera haber sido de fecha posterior al edificio, si seguimos la línea de quienes afirman que existe la presencia del gótico italiano.

Mencionar indudablemente su retablo, cuya arquitectura es de gran presencia, con dos cuerpos y un ático, dividido en tres calles. Parece ser obra del ensamblador Salvador Muñoz nombre que nos conduce al imaginero Francisco Morato, posible autor del Retablo Mayor. Fue dorado en 1623 por el artista Juan Muñoz y las pinturas resultaron salir de la mano del pacense Sánchez Picaldo. Su construcción es sobria y la arquitectura del conjunto sorprende por la incorporación posterior de un conjunto de estilo rococó en la construcción del Sagrario, manifestador, templete e imagen titular; todo ello colocado en la calle central a mediados del siglo XVIII siendo obra de Agustín Barrero. Autores como Hernández Nieves o Tejada Vizuete enriquecen el conocimiento sobre esta magnífica obra con los pagos ya en el año 1612 a Francisco Gómez por un primer dorado.

Pablo Iglesias Aunión
Licenciado en Historia

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