Las empresas eólicas buscan tierras en Salvaleón


La historia es real. Un hombre con un maletín se presenta en un pueblo de la zona de Salvatierra-Barcarrota. No trae dinero sino contratos. Pregunta por el alcalde o el municipal de la población (que controla a veces más que el propio alcalde) y les dice que quiere conocer el listado de propietarios de tierras en zonas de sierras. Les explica el porqué: «Queremos instalar un parque eólico pero, como paso previo, debemos contar con terreno para poder hacerlo. Y eso dejará dinero al municipio y a los propietarios». Casi nadie se niega a dar los datos. El hombre del maletín llega bajo el brazo con el contrato de arrendamiento de esa tierra, que está perfectamente redactado y sólo falta poner el nombre del arrendador y su firma. En municipios como Salvatierra, La Morera o Salvaleón ya están circulando. Algunos ya los han firmado -los que tienen parcelas baldías- y otros esperan prudentemente a pesar de que los promotores de parques eólicos achuchan. El interés está justificado. En un par de meses, la Junta va a promulgar un decreto para regular el mercado de la energía procedente del viento en Extremadura. La norma establece, entre otros aspectos, las áreas en las que se prohíbe colocar los aerogeneradores por estar sometidas a algún grado de protección ambiental. El Gobierno extremeño va a reducir el número de hectáreas vetadas para los molinillos pero aún así fija casi todas las áreas de medianas y grandes sierras como espacios no autorizados. Esto es, siguen faltando hectáreas de terreno para parques eólicos que puedan ser rentables. Permitido Entre eso y que en la primera convocatoria de la Consejería de Industria ya se repartieron 23 proyectos de parques eólicos en otros tantos espacios, lo cierto es que la tarta de la energía eólica tiene menos huecos que catar. Prácticamente, sólo uno nuevo. Efectivamente, han acertado: en la zona suroeste de la provincia pacense, en una franja de sierras continuas desde Salvatierra, Salvaleón y Barcarrota, de un lado, y La Parra, La Morera y Nogales, de otro, antes cerradas a los molinos pero que tendrán vía libre a partir de 2010. La lucha por conseguir esos arrendamientos es feroz entre los promotores eólicos porque a la hora de contar con la futura autorización administrativa de la Junta para el parque eólico y, después, estar en el registro de preasignación de cupos de megavatios del Ministerio de Industria, cuenta mucho la rapidez de los expedientes. Quien antes cumpla con los requisitos, antes tendrá derecho a recibir la prima subvencionada del Estado y, por tanto, a construir los aerogeneradores para producir energía eólica. Los vecinos de los pueblos están, por decirlo finamente, tan mareados como ilusionados. «Esto parece un domingo cuando llegan los testigos de Jehová», reflexiona con cierta sorna una mujer de La Morera. HOY ha comprobado como sólo en esta localidad se han presentado representantes de cuatro empresas distintas para recabar la cesión de tierras. «Yo no sé mucho del asunto, la verdad. Lo único que pienso es que si al final se puede instalar un parque eólico en el pueblo, eso será bueno, para el ayuntamiento, muy justo de dinero, como para los propietarios», indica su alcalde, Juan José Amo (PP). En Salvaleón, mientras, se ha organizado una reunión entre propietarios y empresas para convencerles de la bondad de alquilar sus tierras. Y la mayoría han dicho que sí. Entre ellos, el alcalde, Leandro Torres (PSOE), tan entusiasta defensor como el vecino primer edil de Barcarrota, el también socialista Santiago Manuel Cuadrado. «Se abren expectativas de futuro de riqueza y empleo para los pueblos», concluye Cuadrado. Los representantes de las empresas eólicas han invadido los pueblos para arrancar, cuanto antes, el compromiso por escrito de sus vecinos. Necesitan sus tierras. Se les ofrece por el alquiler de sus parcelas entre 3.500 y 6.200 euros al año si construyen el parque y proponen un arrendamiento durante 30 años. Con esta propuesta matan dos pájaros de un tiro: captan terreno para un parque eólico de mayor o menor dimensión y aniquilan el proyecto de la competencia. El alcalde de Salvatierra de los Barros, Tomás Mesa (PSOE), no esconde cierto escepticismo ante estos contratos. Porque estudió Derecho o por puro sentido común, pide a los vecinos que, antes de firmar, lean bien lo que se les presenta y evalúen sus beneficios y perjuicios. Es lo mismo que indica un experto en energías renovables. «No deben tener prisa por los arrendamientos de sus tierras. Si al final quieren hacer allí un parque eólico, ya les rondarán de nuevo», recomienda.

Información extraida del diario HOY

Comentarios

Jose M. Corrales ha dicho que…
Espero que la Administración Pública anule todos los contratos que supongan hipotecar el paisaje de nuestro pueblo durante 30 años. Siendo fuerte defensor de las energías renovables y considerando el uso de estas la única forma de desarrollar un modelo energético sostenible, me entristece ver como hay gente que pierde el culo en cuanto aparece un forastero con maletín al que estarían dispuestos a vender hasta a su madre por un puñado de euros. Espero que la coherencia se imponga a la hora de fijar el emplazamiento de los molinos y no dejemos destrozar las sierras y riscos de nuestra comarca por unos señores que pagarán una limosna por la energía que nos cobrarán luego multiplicada por veinte.
Anónimo ha dicho que…
Estos estilizados molinos de viento son un incordio. Molestan terriblemente a los animales del campo tales como vacas, ovejas, cerdos, etc. Son peligrosos y emiten ondas eléctricas nocivas a la salud. En Galicia, donde los ignorantes campesinos cayeron en la telaraña del dinero están hasta la coronilla de estos supuestos adelantos energéticos. Pero, claro, ya vendieron su alma al diablo y ahora tienen que esperar a que terminen los contratos, pero para entonces casi todos estarán muertos, por viejos. Los herederos cargarán con el mochuelo. Estas compañías son unas engañabobos, son unos listillos. Y lo malo es que llenarán el paisaje de peligros y ruidos, prohibirán el libre acceso y destrozarán el paisaje. Lo que dice Quidam es la pura verdad. No sean tontos útiles, y tengan inteligencia. El dinero no puede nunca pagar la belleza y la libertad del paisaje de Salvaleón.
¡ Fuera los molinos de viento !

Lorenzo Silva.
Anónimo ha dicho que…
Estos generadores de viento no funcionan si el dios Eolo no sopla en sus enormes aspas. No son tan eficientes en realidad. Pero forman un ruido que molesta a Dios bendito. Los campos silenciosos se convertirían en un zumbadero terrible. La paz del campo se iría a donde se deberían ir quienes los alquilan. Ya saben a dónde. Los animalitos de todo tipo se volverían loquitos con ese ruido. Ya ni de noche habría paz. Eso es un atentado contra la humanidad. Por eso creo que el Pueblo, la Nación, tiene un derecho por encima del supuesto derecho de uso y abuso de propiedad. La finca es de una persona, pero el medio ambiente es de todos, y ese derecho de alquilar o vender para joderle la vida a los demás debe ser controlado y parado en seco por el Estado, si es que es un verdadero Estado de Derecho, y no una sarta de politiqueros baratos. Esperemos que los ciudadanos defiendan sus derechos a tener un medio ambiente bueno, sano, y sin contaminación. Y los logreros de las rehilanderas o molinetes gigantes se vayas a ponerlos en el coño de María de la O, pero no en Salvaleón. Payasos.
Quidam ha dicho que…
Hola Lorenzo. Yo no soy José M. Corrales, soy José González Corrales, pero para el caso en cuestión vengo a opinar lo mismo, creo más en el valor futuro de nuestro entorno natural que en los "beneficios" que estos molinos puedan dejar en nuestra localidad.
Los contras:

Al alcanzar los motores eólicos alturas de unos cien metros conforman un paisaje artificial; al instalarse en zonas elevadas -montañosas-, es necesario construir pistas y realizar desmontes, destruyendo la vegetación natural y originando problemas erosivos; por último, debido al ruido que generan produce contaminación acústica.

Siendo consciente de la crisis economica que nos envuelve y de nuestra particular crisis del sector porcino, mucho me temo que algunos van a ver oro en todo lo que reluce.

Mi actitud: bastante cauta. Me gustaría ver la letra pequeña. De todos modos pienso que a largo plazo es un gran error para el pueblo de SALVALEÓN y para su entorno natural, "pero bueno.. eso lo pagarán nuestros hijos o nietos como las hipotecas jeje"

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